martes, 25 de mayo de 2010

Pac-Man

Desde el fin de semana pasado el furor del Comecocos ha vuelto, y es que cuando un clásico vuelve a cobrar importancia este recibe bastante atención una temporada, y esta vez le toca al querido "come bolas". Hoy le dedicare un gran post a este juego que el pasado viernes cumplio 30 añitos :)

A finales de la década de los 70, el panorama de las máquinas de arcade se encontraba parcialmente estancado, aunque aún seguía siendo un sector muy rentable. Los clones de Space Invaders comenzaban a saturar el mercado y la gente empezaba a demandar algo nuevo, aunque aún no sabían el qué.

Y de repente, surgió un juego que era diferente a todos los demás. En él se nos presentaba a una especie de bola amarilla con una enorme boca, que se dedicaba a recorrer un laberinto recogiendo puntos brillantes, a la vez que trataba de evitar ser alcanzado por cuatro fantasmas que recorrían los oscuros pasillos. Había cuatro puntos especiales cerca de las esquinas del laberinto, que proporcionan a nuestro protagonista la habilidad temporal de “comerse” a los fantasmas. Y eso es todo. Una idea sencilla y genial a partes iguales.
Ésta es la historia del juego que revolucionó las salas recreativas de todo el mundo. Ésta es la historia de Pac-Man.



La historia
Toru Iwatani comiendose una pizza
El videojuego de Pac-Man es una creación de la empresa japonesa Namco. La idea del juego surgió en 1979 y el juego fue lanzado finalmente en julio de 1980. Su nombre proviene de la onomatopeya japonesa “paku”, que es el sonido producido al abrir y cerrar la boca. Sin embargo en la versión americana se cambió el nombre del personaje de Puck-Man a Pac-Man. Y no por razones comerciales, sino por algo mucho más mundano: para evitar que los gamberros rascaran la “P” en el logotipo de la recreativa y lo convirtieran fácilmente en “Fuck-Man”.
En la época en la que apareció Pac-Man, los videojuegos eran todos bastante similares. Después del éxito de Space Invaders, habían proliferado como churros los clones que se limitaban a presentar nuevas formas de combate espacial. Pac-Man trajo una bocanada (nunca mejor dicho) de aire fresco a los jugones de la época.
La historia de como surgió la idea de Pac-Man es una anécdota bastante conocida. Su diseñador, Toru Iwatani, se encontraba un día comiendo pizza cuando, al coger el primer trozo, se quedo mirando la forma del círculo con una especie de “boca” que había quedado en el plato. En ese momento, una idea le vino a la cabeza y… el resto ya es historia.
La reacción ante el juego de Iwanati fue entusiasta y pilló a casi todos los que trabajaban en Namco por sorpresa. El propio presidente de la compañía, Masaya Nakamura, hizo el siguiente comentario al respecto:
No imaginé que Pac_Man fuera a ser un éxito internacional de estas proporciones. La gente conoce Pac-Man. La gente que ni siquiera sabe nada sobre videojuegos sabe lo que es Pac-Man. Así que no, no imaginaba que fuera a convertirse en el éxito que es.





Los fantasmas

Frente a Pac-Man tenemos a los fantasmas, los enemigos del juego. Unos personajes con tanto o más carisma como el protagonista. De hecho, cada uno es conocido por su nombre o apodo, aunque dichos nombres divergen en las versiones japonesa y americana del juego. Los fantasmas comienzan la partida en su guarida en la zona central de la pantalla, de donde irán saliendo de uno en uno tratando de alcanzar a Pac-Man. Si lo consiguen, el jugador perderá una vida. Sus movimientos no son aleatorios, ya que cada fantasma está programado para tener una personalidad concreta y actuar en consecuencia. Un jugador experto conoce su forma de actuar y sabe preveerla:


El fantasma naranja se hace llamar Clyde, aunque su verdadero nombre es Pokey (Otoboke en japonés). Este nombre significa lento, aunque su velocidad no parece ser distinta de la del resto de fantasmas. 

Es por ello que cuando fue denominado lento, no se refería a la velocidad con la que va por el laberinto, sino a lo lento y estúpido que podría ser tomando decisiones.

Si nos fijamos en las direcciones que toma en cada laberinto, veremos que Clyde en realidad no persigue a Pacman. Quizás no sienta una especial aversión a él y no sea tan vengativo como los demás fantasmas, o por otra parte, sea tan estúpido, que se pierda dando vueltas por los pasillos.


El fantasma azul se hace llamar Inky. Su verdadero nombre, Bashful (en inglés, tímido) hace ver que sus movimientos son también, bastante irregulares.

Inky tiene un claro problema de inseguridad. Generalmente, evita entrar en contacto con Pacman debido a sus miedos y se aleja, sin embargo, si está cerca de sus hermanos Blinky y Pinky, se siente más fuerte, aumentando su seguridad y volviéndose mucho más agresivo.


Pinky es el fantasma rosa, también llamado Speedy (en inglés, rápido). Este fantasma es bastante metódico, y aunque tampoco es denominado rápido por su velocidad, es muy veloz tomando buenas decisiones.

El fantasma rosa camina por el laberinto analizando y pensando bien todos sus movimientos, trazando en un mapa los caminos más próximos a Pacman. Se lleva muy bien con su hermano Blinky, con el que le encanta ponerse de acuerdo para realizar encerronas y trampas. Sin duda, es el más inteligente.



El fantasma rojo se llama Blinky y es conocido como Shadow (en inglés, Sombra). Es el más agresivo de los cuatro fantasmas, y su nombre viene dado porque casi siempre es la sombra de Pacman persiguiéndolo incansablemente.

Es posible que Blinky tenga alguna oculta razón por la que odia tanto a Pacman, ya que conforme pasa el tiempo, Blinky entra en un estado de furia insostenible en la que se vuelve muy agresivo y es conocido con el nombre de Cruise Elroy (el crucero Elroy).



El origen de este apodo puede basarse en Elroy (en irlandés, joven de pelo rojo) por el color del fantasma, Leroy (en francés, el rey) por convertirse en el fantasma más peligroso y Cruise (en inglés, crucero) por la rápida velocidad que adquiere al volverse furioso.

El final del juego

Pac-Man estaba pensado en principio para ser un juego infinito, que duraría hasta que el jugador perdiera todas sus vidas. El único objetivo del juego es, por tanto, obtener la máxima puntuación posible. Sin embargo, debido a las limitaciones de memoria del sistema, el número máximo de niveles que podían jugarse era de 255 (el máximo expresable con 8 bits en el sistema binario). Los programadores nunca creyeron que alguien fuera capaz de llegar tan lejos… pero se equivocaron.
Como consecuencia de ésto, al llegar al que sería el nivel 256, el juego falla al dibujar los gráficos del laberinto y la pantalla aparece dividida, visualizándose correctamente tan sólo la mitad izquierda. Los jugadores expertos en Pac-Man conocen a este nivel como “Split Screen” o, simplemente, la pantalla final. El nivel es injugable, por lo que el juego termina aquí.

Récords

Sólo se tiene noticia de una persona que haya conseguido realizar una partida perfecta de Pac-Man, esto es, superar las 255 fases del juego recogiendo todos los items y sin perder una sola vida. El autor de dicha partida es Billy Mitchell, un famoso gamer que también ostenta records en otras recreativas como Donkey Kong o Centipede. Después de 6 horas seguidas jugando, comiendose cada fantasma, cada fruta y cada pastilla, sin perder una sola vida, Billy consiguió la máxima puntuación posible en Pac-Man: 3.333.560 puntos. Tras la hazaña, Billy declaró que “No volvería a tocar una máquina de Pac-Man jamás”.





Pac-Man y la cultura pop

Pac-Man es considerado uno de los videojuegos más influyentes de la historia. En los años 80, el merchandising de Pac-Man estaba por todas partes: existían camisetas, juguetes e incluso pasta alimenticia con temática del juego. Actualmente es sencillo encontrar todavía camisetas inspiradas en el videojuego. Entre 1982 y 1984 Pac-Man tuvo incluso tuvo su propia serie de televisión, producida por Hanna-Barbera (el estudio creador de “Los Picapiedra”). Sólo duró dos temporadas, lo cual es algo sorprendente dado el limitado argumento que podía extraerse de un juego así…
Y por supuesto, como olvidar la famosa frase, atribuída al vicepresidente de marketing de Capcom a finales de los 80, sobre la influencia de los videojuegos en la juventud y de Pac-Man en particular:
Los videojuegos no afectan a los niños. Si Pac-Man nos hubiera afectado cuando eramos niños, ahora perderíamos nuestro tiempo deambulando por habitaciones oscuras, comiendo píldoras mágicas y escuchando música repetitiva.


Articulo e imagenes sacadas de: ion litio y emezeta

2 comentarios:

Ryoga dijo...

me encanta el juego,es muy adictivo.el post es muy interesante,he aprendido muchas cosas que no sabia

luis dijo...

Yo no he parado de jugarlo. Al igual que a Ryoga me produce adicción, no puedo dejar este tipo de juegos tan maravillosos!!! Alguien sabe algún truquito para no perder vidas???