miércoles, 13 de noviembre de 2013

Furby sabe donde vives ♪

Me he tomado la libertad de sacar a relucir a uno de los juguetes de toda una generación de los 90, pues con la creciente llegada de las fiestas navideñas (a falta de un mes AÚN) y la salida (one more time) de los Furbys de tercera generación, no viene mal como excusa hablar por propia experiencia lo que provoco en mi infancia tener un Furby y lo que opino de esta linea de juguetes.

No se cuántos de vosotros ha tenido un Furby en su casa, o en casa de algún familiar y/o amigo, lo que si se es que esta supuesta adorable mascota, nacida a finales de los años 90, resulto ser uno de los inventos más revolucionarios en cuanto a inteligencia en lo que respecta de un juguete para niños. Yo llegue a tener conciencia de que existían cuando apenas tenia 7 años y las fiestas navideñas andaban cerca. Después de las navidades y con ello mi cumple, vi que el Furby aún no llegaba, por lo que quería por todos los medios posibles que los Reyes Magos me lo regalaran, aunque fuera lo ultimo que recibiera de ellos, y así fue. Resulto que ese 6 de enero cayó un Furby, y fue algo maravilloso encontrarme cara a cara con aquel bichillo peludito y robotizado, pues aquel juguete constituía todo lo que cualquier niño quería a esa edad: una mascota, a ser posible que hiciera caso de tu existencia.


El original que tuve era de este color. 
Aún existe, guardado dentro de su embalaje original 
pero fuera de estas cuatro paredes para mayor seguridad.
Furby claramente no tenia vida, pero era lo más parecido a lo que podia considerar como mi mascota, hasta con su chapilla que otorgaba que aquel juguete era totalmente un Furby original (había demasiada copia barata pululando por el mundo). Cuando lo puse en marcha después de colocarle cuatro pilas, este pequeño ser abrió sus ojazos y empezó con una adorable voz a hablar "furbish". Lo gracioso del asuntillo es que dentro de la caja plastificada donde venia el susodicho, te incluían un pequeño folleto de instrucciones, donde no solo te aprendían a ponerlo en marcha sino que ademas venia con un apartado de "Furbish-Español" No solo adoptabas una mascota inerte, sino que ademas tenias que aprenderle a hablar en tu idioma como si de un estudiante de intercambio se tratase. 

¿Cómo ponías en funcionamiento a aquel pequeño ser similar a Gizmo? pues apretándole la barriguilla cual adorable criaturilla de peluche, poniéndose al instante a mover ojos, boca y orejas (y porque hasta ahí llegaba la sofisticada tecnología juguetera de los 90, que si no...) Recuerdo que no solo podías hablar con él, también le dabas de comer, con meter un dedo bastaba para hacerle creer que comía, ademas de otras funciones como quejarse (no le gustaba que le pusieras boca abajo y menos que lo estamparas contra la pared), y también le gustaba cantar y bailar. Para darle mayor inteligencia venia con un sensor de infrarrojos que permitía que interactuase con otros Furbys, aquello ya era la repanocha, juguetes interactuando con juguetes, como si no hubiéramos aprendido a través de la película "Pequeños Guerreros" lo que son capaces de hacer unos inofensivos guerreros de juguete con un microchip de inteligencia del ejercito estadounidense insertado detrás de la cabeza.


Aunque termine cogiéndole cariño por lo adorable que se ponía  y la lastima que daba cuando le hacías algo que no le gustaba, debo confesar que después de conocer las limitadas capacidades de aquel juguete termine aburriéndome de él, había que dedicarle demasiado tiempo de tu vida para aprenderle a hablar, además de lo insufrible que se terminaba volviendo con esa chirriante voz de: "soy asquerosamente adorable, ámame o quitarme las pilas". Yo termine haciendo lo segundo.

Una anécdota que siempre le cuento a todo el mundo sobre mi primer y único Furby (gracias a dios) sucedió el primer día de tenerlo. Nos encontrábamos cada uno apreciando nuestros chorra-regalos de Reyes, mientras yo analizaba el funcionamiento de mi nueva mascota inerte, inexplicablemente el Furby abandono su voz adorable para dar paso a un suceso totalmente inexplicable (casi diría que satánico)  hasta el día de hoy. El bichillo paso de ser adorable a volverse un Gremlin  y como quien no quiere la cosa con una extraña voz robótica empezó a decir: "TETATETA, TETATETA" y como si nada hubiera pasado, volvió a su estado normal. Nuestra cara fue un poema, pero la cosa no quedo ahí. La mejor parte sucedió cuando estábamos en el portal del edificio, y yo como niña pequeña que era me lleve a mi pequeño Furby para presumir de él delante de mis tíos y primos. Mientras mi madre y yo nos quedamos en la calle esperando a que salieran mi padre y mis hermanos, el Furby empezó a hablar solo y con la misma voz robótica de antes, volvió a repetir esa frase a viva voz. Lo mejor fue cuando de casualidad un hombre paso en ese momento, y yo advirtiendo que aquella escena era demasiado embarazosa para mí no se me ocurrió otra cosa que tratar de hacerle callar tapándole la boca. Mi instinto me fallo causando una anecdótica escena donde se me veía a mí intentando callar a un muñeco que no paraba de repetir "Teta" y aquel señorin mirando para nosotras mientras mi madre se descojonaba de mi reacción, y yo rogando a aquel muñeco sin vida pero con mucha malicia que se callara. Desde entonces no volví a confiar en juguetes que tuvieran capacidad de interactuar con humanos.
Los estampados más horteras de los 90 vuelven.
Espero que el responsable de esta tortura visual lo pague en la cola del paro.
Muchos años después de que el furor Furby pasara a segundo plano, en 2005 volvieron a la carga, pero yo ya estaba algo mayor para querer soportar de nuevo a un muñeco robótico que me dijera guarrerias sin venir a cuento. Y si no querían que la gallina de los huevos de oro se acabase nunca para Hasbro, 7 años después deciden sacar la tercera generación de Furbys dispuestos a comerse el mundo, ahora con leds retroiluminados por ojos mecánicos y demás inventos. Como su propia aplicación para móvil donde se le puede dar de comer, traducir su idioma furbish y otras actividades (como atentar contra el mundo desde un iPhone), ademas de que dependiendo como lo críes puede volverse de una manera u otra, que permiten a este muñeco tener personalidad propia. Cosa que me hace pensar que a este paso cuando queramos darnos cuenta nos encontraremos en un futuro no muy lejano a nuestros hijos acosados por sus propios juguetes, siendo victimas de maltratos psicológicos y quizás físicos (posiblemente los Furbys carezcan de brazos por esto mismo) Otra de las súper mejoras que posee este muñeco es que a pesar de quitarle las pilas no olvida lo aprendido, así que tener mucho cuidado lo que habláis con él, no vaya a ser que luego pueda utilizarlo en vuestra contra y os acusen de poseer contrabando de heroína si no le dais de comer.

Así que ya sabéis muchachoides, si estas navidades tenéis pensado regalarles a vuestros hijos, hermanos, sobrinos o primos un Furby, pensaroslo dos veces. No vaya a ser que estéis metiendo en vuestra casa un demonio a pilas, más inteligente incluso que vosotros.

"Venimos a por tu alma, y de paso a arrasar con la raza humana"

7 comentarios:

$. M. K. dijo...

La versión 2.0 de estos Furbys dan un yuyu que no veas. Seguro que cuando te das la vuelta extraen los archivos de tu disco duro y los envía al FBI.

"Anni: Se ha descargado tantas pelis, tales series y estos discos.
Enviar patrulla de incognito para vigilar las actividades de la susudicha.

En su móvil se ha encontrado las siguinetes fotos, ha realizado tales llamadas a tal hora, y tal hora... etc"

Vamos que te acabas en las bases de datos del FBI, la CIA. el CNI, El Corte Inglés y hasta de la KGB.

La verdad es que el juguetito es ideal para una peli de miedo tipo Chucky que se transforma en un Furby de polialeación mimética de metal liquido y va aniquilando al vecindario.

Ya se me está yendo la pinza... Je je je je XDD



Skullvic dijo...

Yo mismo tuve un furboide, aunque el mío fue la raza pura original blanco y gris. Nos volvimos locos para que aprendiese alguna palabra y de noche tenía que desconectarlo porque le daba por roncar cuando le salía del pico XD aun así una monada que ha perdido encanto como el tamagochi, pero que con el tiempo se recuerda con alegría ^^

Anni dijo...

JAJAJAJAJA eres la hostia $.M.K. yo también lo he pensado, aunque lo del KGB es más inverosímil pero no te digo yo que no estaran ahí conspirando todavía xD

Kassiopea. dijo...

¿Se te volvió satánico? ¿Le diste de comer después de medianoche? jajajaja

A mí los primeros que salieron ya me pillaron mayor.

Anni dijo...

A ti todo de mi generación ya te pillo de la veintena para arriba jajaja
Pues la verdad a más gente le ha pasado, no lo mismo, pero casos de que de repente el Furby se volvía loco soltando cosas extrañas. Quizás un fallo de fabrica o lo que siempre he sospechado: un fallo a propósito, como broma de los fabricantes. Pero bueno son suposiciones... es que en serio me hizo mucha gracia, tenias que escucharle, acojonaba un rato cuando pasaba xD

Anni dijo...

Skullvic, la verdad es que era una tortura al final, llegue a cansarme porque no sabia como aprenderle, igual tenias que insistir mucho tiempo para que se le quedara, pero no tenia paciencia y así quedo abandonado el pobre. Y como tú dices de repente se ponia a roncar o a hablar solo, y nos pegaba algún susto bueno jajaja
Al final se lo acabo quedando mi hermano mayor porque le pillo cariño al parecerse a Gizmo xD

Nekbhet dijo...

Yo aun tengo el mio y es identico al de la foto xD el mio no dice teta, dica aburridooooo!!! jejeje