sábado, 26 de abril de 2014

Crítica El viento se levanta


Hayazo Miyazaki se despide del mundo de la animación con una última película cargada de realismo fantasioso y polémica, mucha polémica. A pesar de que la filmografía de este director japones este cargada de historias fantásticas con toques de amor y magia, "El viento se levanta" se aleja de todo eso para narrar la vida de Jiro Horikosi, el ingeniero aeronáutico y diseñador de uno de los aviones más letales de la II Guerra Mundial, usados en el famoso ataque de Pearl Harbor, el avión de combate "Zero". Aunque Myazaki siempre se declaro pacifista, esta película pretende hacer únicamente hincapié en los sueños del protagonista, sus logros, sus perdidas y por todo lo que lucha para lograr su fin.
La película de 2 horas de duración refleja desde la vida del protagonista, su juventud hasta el punto de la creación de su mayor "obra de arte", los sucesos del Japón del siglo XX, pasando por el gran terremoto que asolo el país en 1923, la famosa quiebra de los bancos en el Crac del 29, hasta los años que suceden la IIGM. Por decirlo de algún modo, es una película biográfica desde el punto de vista de Miyazaki, que a pesar de narrar una parte histórica bastante oscura, es capaz de narrarlo sin perder su toque personal y envolvernos con sus personajes, sus paisajes y sus simbolismos tan puros y sinceros.



La película además esta dividida en dos partes bastante simbólicas: la parte en la que Miyazaki narra los sueños de Jiro, donde nos muestra un paisaje verde y un cielo despejado, acompañado siempre del que sera en todo momento su mayor inspiración para lograr su sueño, el diseñador de aviones italiano Giovanni Battista Caproni, cuestionándose siempre si el lograr su mayor sueño de crear aviones es lo correcto, ante la polémica de que su sueño se convierta en pesadilla para otras personas. La otra parte narra el mundo real, plasmando paisajes más apagados y oscuros, pero sin perder el toque romántico que destacan algunas de las escenas, que con el paso del film se vuelven más realistas y duras.
La pasión de Miyazaki por los aviones es bastante obvia si se visiona su filmografia, desde sus inicios con la película "Nausicaä del Valle del Viento" hasta "Porco Rosso", escenas donde muestra estramboticos aviones en sus diversas películas haciendo referencia a dicha pasión, o imágenes tan mágicas como en "El viaje de Chihiro" donde se muestra al dragón Haku sobrevolando el cielo.



En todo momento, el director nos muestra su obsesión por volar, haciendo referencia a ese sueño maldito del ser humano por poder surcar el cielo cual ave en libertad, invitándonos a nosotros a volar con él en sus maravillosas películas, en especial en esta, donde refleja toda la pasión que durante años guardaba por este personaje (Horikosi), del que durante todo este tiempo baso en su filmografía, hasta poder crear su película soñada en la actualidad.
No olvido destacar por supuesto la banda sonora, de la mano de Joe Hisaishi, en el que junto al cambio fílmico de Miyazaki, Hisaishi también muestra un giro impresionante en su orquesta, en el que se ve reflejado ese cambio sinfónico del resto de sus colaboraciones en otras películas de Ghibli, en el que en ningún momento decae, y siempre acompaña a la perfección todas las escenas. También destaco los efectos de sonido, apreciándose el uso de efectos vocales para hacer el sonido de los motores de los aviones al encenderse o el sonido del terremoto de Japón, original y sobrecogedor a la vez.



Aunque como conté al inicio, la película esta llena de polémica por basarse en la historia de un personaje simbólico para Japón, pero a la vez polémico, por crear una mortal arma voladora, pero que pretende crearnos empatia a los espectadores con su historia llena de sueños y logros personales. Por ende, esto, a los estadounidenses obviamente les habrá sentado como una patada en los mismísimos, como a los propios japoneses que rechazan a día de hoy el pasado oscuro de Japón. Pues no olvidemos la de miles de muertes que se constataron durante Pearl Harbor y su consiguiente contrataque americano en Japón, en el que tanto soldados como inocentes murieron por el sueño de este muchacho para crear el mejor avión del mundo (Japón por esa época estaba atrasada tecnológicamente y pretendía superar a Europa). Aún de rechazar por asomo el planteamiento de hacerla con fines bélicos, pues como recalco, el único sueño de este muchacho era diseñar aviones, para llenar su fallida pasión de poder volarlos.
¿Ahora entendéis porque Frozen se llevo el tan dudoso Óscar?.
Sin más os invito a verla aunque no seáis fans del cine de animación o de Ghibli, pues siendo la última película de uno de los mejores dibujantes de animación, es un regalo que nos dedica a todos, para que no dejemos de soñar y volar por nuestros sueños mientras vivamos. Además de poder apreciar un film que una vez visto, si te apasiona la historia y especialmente todo lo relacionado con la II Guerra Mundial, te dejara asombrado y a la vez melancólico.

3 comentarios:

Weidner dijo...

Es una obra maestra. Además de la parte técnica, donde todos los aviones son reflejo de modelos reales dibujados con todo detalle, la historia humana que nos cuenta es sobrecogedora y los dibujos son estéticamente formidables.

Anni dijo...

¡Ya lo creo Weidner! Hoy en día es complicado encontrar peliculas de animación tan enormemente trabajadas y hechas con tanto amor.
Muchas gracias por pasarte a comentar ;)

Weidner dijo...

La película lo merece, Anni. Por cierto, además del tema principal, cuyo vídeo está compartido en el artículo, aparece en la película un alemán tocando el piano y cantando un tema de los años 30 titulado "Das gibt's nur einmal". Por el título es fácil encontrarla en San Google.